martes, 19 de enero de 2021

¿En qué momento?

 


¿En qué momento cambió todo tanto? 

¿En qué momento ocupó más espacio el extrañar el pasado que el hecho de vivir el presente (o ilusionarse por el futuro?

¿En qué momento se torció todo? 

¿En qué momento las cosas dejaron de llenarte tanto? 

¿En qué momento ''echar de menos'' se convirtió en tu actividad diaria? 

¿En qué momento encuentras fuerzas para levantarte de la cama?

¿En qué momento todo se volvió un mundo? ¿Por qué cuidar de uno mismo cuesta tanto esfuerzo?

¿En qué momento dejo de importarme todo? 

Qué lejos queda la ilusión de ese chico


¿En qué momento nos conformamos con que un solo aspecto de tu vida fuera ''aceptable'' sin importar como fueran lo demás aspectos de la misma? 


¿En qué momento te viste atrapado en una rutina de la que te es imposible escapar? 


Pero, sobre todo...


¿En qué momento encontraremos el valor, la fuerza y el entusiasmo para cambiar todas esas cosas?

sábado, 10 de junio de 2017

Recuerda

Porque cuando tú piensas, 
sientes, acaricias o hablas,
tú siempre desvelas. 

Intenciones y promesas, 
ganas, te quieros y sorpresas, 
todo a medias. 

Así que cuando pienses en hacerlo, recuerda:
recuerda todos los perdones 
que duraban tres días
mientras llorabas cuatro mares, 
y después, todo risas. 

Y cuando se te pase por la cabeza, recuerda: 
estuviste todas las horas, 
todos los días, meses y años, 
todo mi tiempo en tus manos, 
y mi autoestima, alpiste de palomas. 

Así que, recuerda: 
que aunque te sonría y diga
''te quiero, más que a mi vida'',
aunque se pase por Madrid, 
aunque su pasión prometa alivio,
tú recuerda. 

No estaré aquí.   

domingo, 27 de noviembre de 2016

El principio del primer acto y el final del tercero



    Aquel 21 de diciembre se había anunciado el fin del mundo. Algunos esperaban bolas de fuego cayendo de los cielos; otros que la tierra se abriera en grietas hacia el abismo. No fue así.
     
     Yo sospechaba que no lo sería; lo que no sospechaba es que no sólo no iba a terminar, sino que iba a empezar de nuevo. Eso sí fue así: un choque de labios, un segundo, mirar esos ojos por primera vez, y ya está. Empezó el mundo de nuevo. 

     Muchas cosas han pasado desde entonces, muchas sensaciones han coloreado los adoquines de nuestra senda. 

     Cuando pienso en nuestra historia, pienso: lo que se traza en un papel o se escribe en la arena, desaparece con el paso de las horas. Lo que se talla en la piedra, perdura para siempre. 

     Al final sólo queda lo que un día tallamos en la piedra: nos amamos. Han pasado las horas y los años, y nos amamos. Ha habido lluvia, y niebla y días de sol, e impertérrito, ha permanecido, profundo en la roca. 

      Y yo estoy dispuesto a tallar, en muchas más piedras, tu nombre y el mío. 


Feliz cumpleaños                                    

  Te quiero

Fin del tercer acto

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Recuerdos, cambios, avances y evoluciones.

Recuerdo la lluvia.

Era un día lluvioso y frío. Yo llevaba el abrigo de plumas y el jersey verde. Ese jersey que parece de uniforme de colegio. Y unos vaqueros, creo. Pero no he venido a hablar de eso. He venido a hablar de él.

Los últimos recuerdos están clarísimos, pero los primeros son solo imágenes sueltas, imágenes que evocan sensaciones pasadas. Mi primer recuerdo fue allí, donde estábamos todos, donde todos los días íbamos a clase, o a prácticas. Subía las escaleras y allí estaba: carismático, grande, precioso. Subía las escaleras y él hablaba por teléfono. No se con quién ni de qué...solo le miré mientras abría la puerta y entraba a mi rutina de siempre, con algunos amigos y otros muchos conocidos. Entré y pensé: ''guau...''. Algo insignificante que puede pasar cualquier día, en cualquier momento, y no volver a pasar más.

Pasaron un par de meses y estábamos en la facultad. Papeleo, ya sabéis. Que si entregar estos formularios para convalidar esto, que si el rollo de las optativas...lo que sea, no lo recuerdo bien, pero él estaba detrás. Estaba detrás de nosotros y, otra vez, hablando por teléfono. Esta vez oí su voz. Menuda voz tenía. Parecía capaz de conseguir cualquier cosa, era de esas voces que podrías escuchar horas y horas, una voz inteligente, sosegadora, tierna. Pero ya me tocaba y, como la anterior vez, el recuerdo pasó sin más. Ninguna trascendencia.

Y entonces llegó una de esas fiestas en las que todos nos teníamos que disfrazar y bueno, él se acercó de repente. Como si se hubiera teletransportado justo delante de mí. Solo dijo ''hola'', no hizo falta más. Nos besamos, y ahí empezó todo.

Pero yo lo que recuerdo es la lluvia. Era un día lluvioso y frío. Un día nublado, de pura incertidumbre, de un ''no'' más que de un ''sí''. Él tenía un curso de estos de exploración, de alguno de los muchos temas que le fascinaban. Y me llamó. Me llamó y me dijo que fuera a por él, que condujera hasta él y que le llevara lejos.

Lo recuerdo como si fuera ayer. Él se subió en el coche y, después de abrazarme, me agarró un brazo con sus dos manos, grandes, fuertes y cálidas. Me agarró con tanta fuerza que pensé que me quería hacer daño. Entonces le pregunté: ''¿qué te pasa?'', y él me contestó esas cosas que solo te imaginas gracias a las películas. Me contestó: ''me da miedo que, si te suelto, te vayas a escapar, y esto es todo lo lejos que quiero estar de ti''.

No supe qué decir. ¿Qué puedes decir ante algo así?

Y ahora nos hemos soltado, los dos. Nos hemos soltado y nos hemos alejado 800 km y 4 años. Nos hemos dado las gracias, nos hemos agradecido todo y nos hemos soltado. Y ahora ya no vamos a cursos de exploración, ahora ejercemos. Ahora ya no hablamos a diario, sino que nos preguntamos cordialmente qué es de nuestras vidas de vez en cuando. Ahora ya no nos leemos las mentes, ni nos entendemos. Todo ha cambiado. Todo ha avanzado. Todo ha evolucionado.

¿No es ese el objetivo?

domingo, 15 de septiembre de 2013

El de la Pascua y las Reflexiones Aleatorias.

   

     Para aquellos que no lo sepan, el Yom Kippur (o día de Kippur) es el día más importante dentro del calendario judío. Es un día de meditación, en el que se pide perdón de corazón por todos los errores que hayas podido cometer a lo largo del año. 

     Es un día mundialmente conocido, en el cual empresas, hospitales y otros oficios están obligados a conceder el día libre al practicante, sin descontar de vacaciones ni sueldo. Todo judío que quiera celebrarlo tiene derecho a ello. 

     Pero, no puedo evitar preguntarme....¿perdón? ¿perdón por qué? 

    Desde pequeños, cuando teníamos que ir a lo que vosotros llamaríais Catequesis, nos enseñaron muy a fondo el significado de las palabras pecado, castigo, e intolerancia. 

     ¿Comer cerdo? ¿Comer marisco? ¿Comer carne y pollo que no estén cortados por un rabino? ¿Comer aves? ¿Comer conejo? ¿Pronunciar el nombre de Dios sin una Kipá puesta? ¿Ir a un colegio que no sea el de judíos? ¿No defender a Israel en estos conflictos? ¿No llorar cada vez que sale una noticia en relación a la guerra? ¿No vivir intensamente todas las pascuas del año? 

¡ESO ES PECADO!

      Y como tal, Dios te va a castigar. 

       Como os decía, antes de perder los estribos, el Yom Kippur es un día en el que uno se disculpa sinceramente, arrepintiéndose de todos los actos cometidos en el año anterior. Durante un total de 27 horas no se puede: comer, beber, fumar, escribir, manejar objetos electrónicos, llevar zapatos de cuero, asearse, ducharse...nada. Solo se puede rezar, ni siquiera está bien visto leer un libro que no trate sobre algo relacionado con la religión. 

        Y yo me pregunto.....Cuando cometemos un error, ¿no vamos a la persona o personas en concreto y nos disculpamos? ¿Acaso se ha de pedir perdón por ingerir alimentos? ¿Por no tener fe? 

        Así debería ser. Deberíamos disculparnos al instante de cada cosa que, en nuestra imperfecta opinión, esté mal. 

         Pero el ser humano es así: escogemos un día al azar, lo idolatramos, y ya pensamos que estamos libres para volver a empezar de cero. Pensamos que, con un día, algo va a cambiar dentro de nosotros. No. No cambia nada. Al día siguiente, el que medite pensando que así lo va a solucionar todo, se levantará igual de vacío que el día anterior. Lo que no sabemos es que tenemos que llenarnos gota a gota, día a día, y que no podemos llenarlo todo de golpe, en un día al azar, porque corremos el riesgo de que desborde y todo lo posterior salga al revés. 



        Así que, sí, yo pregunto....¿perdón? ¿perdón por qué?

jueves, 1 de agosto de 2013

Balanza Mental

     Desde pequeños nos recomiendan llevar una vida sana, equilibrada. 

     5 piezas de fruta y verdura, ejercicio, nada de tabaco, consumo de alcohol mínimo, vigilar la cantidad de sal, de grasas, de azúcares. 

  Todo para llegar a un equilibrio físico, mantener nuestro cuerpo en las mejores condiciones posibles y, así, poder disfrutar de una vida más larga y de mayor calidad. 

   Sin embargo, la mente humana - esa gran desconocida - es algo más compleja. Los psiquiatras también recomiendan una vida equilibrada. Reducir los niveles de estrés, afrontar las situaciones con la mayor calma posible e interpretar los malos acontecimientos,  no como verdaderas 'putadas', sino como importantes experiencias de las que aprender día a día,...

    Pero, yo me pregunto: ¿es esto así, realmente? La verdad es que en temas de mente, no me atrevería a afirmar nada al 100%. Yo creo que debe haber una Inestabilidad Estable. Me explico: 




     Si nos fijamos en el dibujo, vemos una balanza. Cuando ambas partes se encuentran a la misma altura, decimos que hemos llegado al equilibrio. El siempre buscado equilibrio. Pero la mente humana es más compleja, plantea más variables y el mismo equilibrio es el que despierta las dudas e inestabilidades. 

     Por ejemplo, si planteamos a nuestra mente una cuestión: '¿Me Quiere?'.  

       ....

     ............¡BUM! Comienza una serie de circuitos neuronales que activan todas y cada una de las áreas cerebrales, proyectando imágenes, frases, acciones....Es decir, el cerebro empieza a darnos (en  base a los recuerdos) una serie de argumentos a favor y en contra de la pregunta. Ahora tendríamos una balanza en continuo movimiento, a veces a favor del 'sí', a veces a favor del 'no'. ¿Qué pasa cuando la balanza llega a una situación de equilibrio? ¿Es esta una situación equilibrada para nosotros? 

     Por supuesto que no. Cuando la balanza está en equilibrio solo existe la incertidumbre, la ansiedad, el dolor. Los hormigueos en manos y pies, la sensación de agitación, el instinto de huida, la sudoración, la falta de aire, la parálisis....el miedo. Es cierto que una balanza en favor de alguno de los argumentos (sea cual sea) también despertaría sus propias dudas y sus propios miedos, pero al menos partimos de una idea arraigada. Una idea fija, firme, que no da lugar a dudas. 

      Porque no: no es lo mismo el miedo a la duda que el miedo a la negación, o a la afirmación. La duda es mortalmente desgarrante. 

        Por ello, recapitulo que lo mejor para un mejor bienestar mental, es una Estable Inestabilidad.....con cierto nivel de duda....



    

lunes, 1 de julio de 2013

Es esa sensación

   Sin duda, a todos nos ha pasado. 

  Nos ha pasado que lo tenemos todo: tenemos comida, ropa, techo, padres con trabajo, dinero para los estudios, para cervezas, comidas, cenas.

    Tenemos para fiestas, vacaciones, libros, juegos. 

    Lo tenemos todo y, aún así, hay días en los que tenemos esa sensación. Es esa sensación de...





   Exacto. Desconexión. Esa apatía absoluta. Como quien anda hacia un muro. Como un puzzle al que le falta una pieza. 

    Hay días en los que salir de la cama es un error, y lo sabes. Hay días en los que, aún en buena compañía, deseas el silencio que solo ofrece la soledad, la intimidad, la sensación del 'yo'.

    Hay días en los que te sientes tan desconectado - tan vacío - que nuestro propio cuerpo busca, irónicamente, el aislamiento. 

    Podéis decir lo que queráis pero, sin duda, a todos nos ha pasado.