domingo, 27 de noviembre de 2016

El principio del primer acto y el final del tercero



    Aquel 21 de diciembre se había anunciado el fin del mundo. Algunos esperaban bolas de fuego cayendo de los cielos; otros que la tierra se abriera en grietas hacia el abismo. No fue así.
     
     Yo sospechaba que no lo sería; lo que no sospechaba es que no sólo no iba a terminar, sino que iba a empezar de nuevo. Eso sí fue así: un choque de labios, un segundo, mirar esos ojos por primera vez, y ya está. Empezó el mundo de nuevo. 

     Muchas cosas han pasado desde entonces, muchas sensaciones han coloreado los adoquines de nuestra senda. 

     Cuando pienso en nuestra historia, pienso: lo que se traza en un papel o se escribe en la arena, desaparece con el paso de las horas. Lo que se talla en la piedra, perdura para siempre. 

     Al final sólo queda lo que un día tallamos en la piedra: nos amamos. Han pasado las horas y los años, y nos amamos. Ha habido lluvia, y niebla y días de sol, e impertérrito, ha permanecido, profundo en la roca. 

      Y yo estoy dispuesto a tallar, en muchas más piedras, tu nombre y el mío. 


Feliz cumpleaños                                    

  Te quiero

Fin del tercer acto

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