Porque cuando tú piensas,
sientes, acaricias o hablas,
tú siempre desvelas.
Intenciones y promesas,
ganas, te quieros y sorpresas,
todo a medias.
Así que cuando pienses en hacerlo, recuerda:
recuerda todos los perdones
que duraban tres días
mientras llorabas cuatro mares,
y después, todo risas.
Y cuando se te pase por la cabeza, recuerda:
estuviste todas las horas,
todos los días, meses y años,
todo mi tiempo en tus manos,
y mi autoestima, alpiste de palomas.
Así que, recuerda:
que aunque te sonría y diga
''te quiero, más que a mi vida'',
aunque se pase por Madrid,
aunque su pasión prometa alivio,
tú recuerda.
No estaré aquí.