miércoles, 26 de septiembre de 2012

Discusión Matrimonial.

       Esta es la discusión entre Duda y Razón: un matrimonio peculiar del que se puede aprender mucho si se aprende a escuchar. 


- ¿Sabes? Últimamente tengo demasiadas dudas. 

- ¿Y eso? A ver, cuéntame, que esto va para largo...que te conozco. 

- No, no sé. Le doy vueltas a muchos temas. A muchos campos de mi vida. Que si pasa esto aquí, que si mira éste cómo se porta ahora, que si mira qué miedo tengo de esto, que si religión, que si el nuevo año...Y eso, que últimamente tengo demasiadas dudas. 

- Mira que te gusta darle vueltas a esa cabecita loca, ¿eh? 

- Ni me gusta, ni me deja de gustar...simplemente lo hago. 

Un largo silencio. 

- ¿Qué me pasa, Razon? Yo antes era como tú. ¿Cómo he llegado aquí?

- ¿Qué te hace pensar que te pasa algo? 

- No sé...antes me reía más. Sonreía mucho más. Y lo hacía porque me salía, y me salía de verdad. Sonreía. Y, ¿sabes que hacía también? Hablaba. Decía todo lo que hablaba, y aunque ahora todo lo que digo, lo digo hablando, cuando hablo parece que no digo nada. ¿me entiendes? 

- Mmmm, no. A ver, intenta explicarte mejor. 

- No sé...a veces como que digo cosas que en el momento me salen, y luego pienso: ''¿por qué he dicho esto? menuda tontería...''. Sin embargo, como he dicho, me salen. Que me salgan indica que lo hago de forma espontánea, pero...yo no soy así...¿a que no? Yo antes todo lo que decía lo decía desde el corazón, no desde el qué dirán...

- ¿EL QUÉ DIRÁN? ¿CUÁNDO NOS HA IMPORTADO EL QUÉ DIRÁN? 

- Nunca. No, no, y ahora tampoco. Pero a veces las caras que ponen...no sabes qué dolor. Aunque ya no sé si me duelen más sus caras, o las que me pongo yo por ser lo que no soy. 

- ¿Y no crees que estás exagerando? 

- ¡Joder! ¡Pues claro! ¡Como siempre! Pero ese no es el tema ahora. Ahora quiero consejos. Y buenos, por favor. 

- Podrías rendirte, y podrías empezar otra vez a fumar, eso antes te ayudaba mucho, ¿recuerdas? O...

- ¿O...? 

- Podrías simplemente ser tú otra vez. Verás...mi opinión es que atraviesas una época de esas malas, en las que se acumulan pequeñas cosas. Pequeñas, sí. Pero que cuando las juntas, ''sálvese quien pueda''. 

- Continua. 

- Ahora estas con los problemas de aquí, con Nombres que se repiten - quizás demasiado - y con un nuevo año. Y, ¿cómo dijimos que se llamaba todo esto? Vamos...lo dijimos en septiembre del año pasado. ¿Te acuerdas? 

- Claro. Lo llamamos ''cambio''. 

- Eso es. Y dime: ¿no es cierto que al cabo de un tiempo, las cosas se estabilizan y tú estás mejor? ¿no lo es? 

- Sí, lo es. Lo recuerdo bien. 

- Eso. Recuérdalo. Y recuerda el verano. Has pasado un gran verano, has estado con tus amigos. Has reído, has bailado, has ligado, incluso has llorado, que a ti no te viene mal. 

- Es verdad. Todo es verdad. Pero también es verdad que últimamente tengo demasiadas dudas. Entonces...ser el de antes está bien, ¿no? 

- Pero...¿acaso te lo cuestionas? A ver: ¿podrías afirmar que haya...hm...5 personas que te conozcan bien, bien? ¿O tal vez 10? 

- Sí. 

- Y, ¿crees que a esas personas les importas? ¿Que te quieren? ¿Que cuestionarían tu bella y sincera forma de ser? 

- No la cuestionarían, no. De hecho, el idiota soy yo, por haber estado cuestionándola. 

- ¡AH! Eso suena mucho más a ti.

- O sea, que lo que me pasa es que creo que me pasa algo, y entonces entro en un círculo de malestar por no averiguar lo que me pasa, porque, además, como no me pasa nada, no hay nada que averiguar, y no tengo con qué concluir mi malestar. Es eso, ¿no? Pero eso no explica mi cambio de actitud. 

- Tu cambio de actitud es algo negativo, ¿o no? 

- Yo creo que sí, pues me está haciendo daño...¿es que tú no? 

- Sí, sí. Lo que te perjudique a ti me perjudica a mí, ya lo sabes. Pero tengo que preguntarlo, entiéndeme. 

- Y, entonces, ¿qué puedo hacer? ¿Retroceder? 

- No. Sabes que hacia atrás no se puede ir nunca. Nunca. Siempre hacia delante. Si quieres puedes girar la cabeza hacia atrás a ver si rescatas algo que necesites, pero los pies siempre mirando al frente. Si sigues este consejo, en poco tiempo volverás a ser espontáneo, risueño y carismático. Podría criticarte, pero es la personalidad que te formaste, y pareces feliz así. 

- Lo soy...o lo era, no sé. Seguiré tu consejo. Muchas gracias, Razón. Siempre es un placer hablar contigo. 

- Sé tú mismo, que vales mucho. Que nadie te diga nunca lo contrario, y, si lo hace, que nadie te convenza de que es verdad. 

- Gracias. 

Como podéis ver, a veces necesito hablar con dos sentimientos míos - propios- que estén en conflicto. Al final saco una conclusión más serena de lo que lo haría yo solito, que constituiría la mezcla de los dos. Separarlos, pues, supone analizar cada situación y comprobar que ''no es para tanto''. En días como hoy, supone un alivio. 

A vosotros a lo mejor no os sirve de nada, incluso podréis pensar que esto no tiene ningún sentido. En cualquier caso, espero que os tenga entretenidos un rato, que eso siempre es bueno. 

Un beso a todos.