Para aquellos que no lo sepan, el Yom Kippur (o día de Kippur) es el día más importante dentro del calendario judío. Es un día de meditación, en el que se pide perdón de corazón por todos los errores que hayas podido cometer a lo largo del año.
Es un día mundialmente conocido, en el cual empresas, hospitales y otros oficios están obligados a conceder el día libre al practicante, sin descontar de vacaciones ni sueldo. Todo judío que quiera celebrarlo tiene derecho a ello.
Pero, no puedo evitar preguntarme....¿perdón? ¿perdón por qué?
Desde pequeños, cuando teníamos que ir a lo que vosotros llamaríais Catequesis, nos enseñaron muy a fondo el significado de las palabras pecado, castigo, e intolerancia.
¿Comer cerdo? ¿Comer marisco? ¿Comer carne y pollo que no estén cortados por un rabino? ¿Comer aves? ¿Comer conejo? ¿Pronunciar el nombre de Dios sin una Kipá puesta? ¿Ir a un colegio que no sea el de judíos? ¿No defender a Israel en estos conflictos? ¿No llorar cada vez que sale una noticia en relación a la guerra? ¿No vivir intensamente todas las pascuas del año?
¡ESO ES PECADO!
Y como tal, Dios te va a castigar.
Como os decía, antes de perder los estribos, el Yom Kippur es un día en el que uno se disculpa sinceramente, arrepintiéndose de todos los actos cometidos en el año anterior. Durante un total de 27 horas no se puede: comer, beber, fumar, escribir, manejar objetos electrónicos, llevar zapatos de cuero, asearse, ducharse...nada. Solo se puede rezar, ni siquiera está bien visto leer un libro que no trate sobre algo relacionado con la religión.
Y yo me pregunto.....Cuando cometemos un error, ¿no vamos a la persona o personas en concreto y nos disculpamos? ¿Acaso se ha de pedir perdón por ingerir alimentos? ¿Por no tener fe?
Así debería ser. Deberíamos disculparnos al instante de cada cosa que, en nuestra imperfecta opinión, esté mal.
Pero el ser humano es así: escogemos un día al azar, lo idolatramos, y ya pensamos que estamos libres para volver a empezar de cero. Pensamos que, con un día, algo va a cambiar dentro de nosotros. No. No cambia nada. Al día siguiente, el que medite pensando que así lo va a solucionar todo, se levantará igual de vacío que el día anterior. Lo que no sabemos es que tenemos que llenarnos gota a gota, día a día, y que no podemos llenarlo todo de golpe, en un día al azar, porque corremos el riesgo de que desborde y todo lo posterior salga al revés.
Así que, sí, yo pregunto....¿perdón? ¿perdón por qué?