domingo, 19 de febrero de 2012

La Primera Cita. =).

     Eso que todos pensamos, sentimos y vivimos, hoy, plasmado en un blog. 

     Chico conoce a chico, por ejemplo, en una discoteca. Dos chicos jóvenes, agradables, listos y graciosos se ven por primera vez en una discoteca de la zona. No saben nada el uno del otro, pero por razones - en principio físicas - se dedican una bonita sonrisa. Entonces, uno - el menos tímido de los dos - se acerca al otro y le saluda. Se dan sus nombres y dos besos. Empezamos. 

     ¿Y a ti qué te gusta? ¿Tu color favorito? ¿Te gustan los animales? ¿Te gusta la música? ¡Anda, tocas el piano, qué bonito! ¿Qué estudias? ¿Te gusta el arte? ¿Y el teatro? 

     Evidentemente, esto no es lo normal, claro. Normalmente un chico en una discoteca se acerca, te dice ''hola'', se pone a bailar contigo y un ratito después, si hay alguna atracción, os acabáis besando. Pero este es mi blog, y escribo espontáneamente lo que se me pasa por la cabeza xD. 

     Al final de la noche, se han intercambiado los números, los Tuentis, y esas cosas. Uno - el más tímido y desconfiado - piensa: ''Buah, si no me va a escribir...''. Para su sorpresa, al día siguiente lee en su móvil un sms que, básicamente, decía que lo había pasado muy bien y que quería verle pronto. El chico, desde su cama - y con algo de resaca - suelta esa sonrisita irracional y picarona que te sale esas veces que algo te hace mucha ilusión. 

     Pasan los días, y los chicos quedan, por ejemplo, un jueves para cenar. Esta es la primera cita. No hay alcohol en sangre ni desinhibición por otra sustancia, así que ahora están solos. Sin ayuda. 

     En casa, el chico tímido abre su armario: ''¿¡qué me pongo!?''. Tras 30 minutos, y 4 cambios de modelito después, consigue verse bien. Se peina, se echa colonia, se lava los dientes, coge dinero y se va. Esperando al bus, se imagina la situación, y le sale otra vez esa sonrisita inexplicable. Tras llegar a su destino, descubre que el chico no está: ''Llega tarde...¿me habrá dado plantón?...''. 10, 15, 20 minutos...''¡Ah! ¡Ahí está!''; 80, 100, 120 latidos por minuto. Nervios a flor de piel (pero no esos nervios que tienes antes de un examen, por ejemplo, sino un tipo de nervios que se mezclan con ganas e ilusión; me entendéis, ¿no?)

     Entran en una cafetería, y se piden un café. Tienen una bonita charla - sin alcohol - y empiezan a conocer sus respectivas aficiones. Uno le hace una pregunta al otro, mientras éste tiene en su cabeza: ''Vaya, qué bien viste este chico...qué camisa más bonita, ¡y mira qué ojos!''. Jajaja, luego se da cuenta de que el chico se podría pispar de lo que pasa, y vuelve a centrarse en escuchar a éste, atento e interesado. Tras el café, van a cenar. ''¿Qué te apetece?''. Al final, se meten en un Vips. Típico, sí, pero, ¿qué mas da?, están disfrutando de la compañía. 

     Tras la cena, hubo una larga sobremesa, en la que estuvieron hablando sin parar, sobre todo en general y sobre nada en concreto. El tiempo volaba. Salieron del restaurante y dieron un paseo antes de ir a casa - es jueves, mañana hay clase. Charlaron un rato más, y llegó la hora de despedirse. El chico menos tímido, por primera vez, se puso rojo. Se acercó cada vez más, y más...y le dio un beso al otro. El otro perdió por un instante la noción del tiempo y del espacio, y al reaccionar solo pudo comprobar el temblar de piernas que estaba experimentando: ¡Wow! 
  
     El chico, de camino a casa, en el bus, no pudo dejar de pensar en lo que había pasado. En lo agradable qué había sido la tarde, el café, la cena, el paseo, el beso...(Dicen que el primer beso es el más importante de todos). Llegó a casa, se lavó los dientes, se puso el pijama y se metió en la cama - mañana toca madrugar -, con una sonrisa de oreja a oreja. 

     El resto de la historia queda en vuestras manos, queridos lectores. Podéis ponerle un final feliz, un final horrible, o no ponerle un final, y que dure toda la vida. En cualquier caso, la noche que han pasado, será algo que no olvidarán jamás. Pase lo que pase. 

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