El desapego, entre muchos otros significados que ofrece la Real Academia Española, implica un alejamiento, una falta de cariño hacia una persona a la que previamente quisimos o nos quiso mucho (en cualquiera de los sentidos).
Hace unos días, recibí el típico mensaje difundido por la BlackBerry que, si bien a lo mejor lo escribieron sin pensar en su contenido, creo que tiene mucho que ver con este tema del que hoy trato.
Así, pues, el mensaje dice así: ''La vida es como un viaje en autobús, algunos comienzan el viaje junto a ti, otros se montan a mitad de camino, muchos se bajan antes de que llegues al final y muy pocos permanecen junto a ti hasta el final. Pero cada una de esas personas deja algo en tu corazón que recordarás a lo largo de ese hermoso viaje. Baja las ventanas y disfruta del viaje, no sabes cuando llegarás a tu parada...Gracias por haberte montando en algún momento en el bus de mi vida, espero que nunca te bajes y, si lo haces, espero que nunca te olvides de mí.''
El típico mensaje de ''Feliz Año'' que mandaría cualquiera al que le diera pereza personalizar uno para cada persona importante de su vida, ¿no?. Pues el caso es que a mí este mensaje me hizo pensar en el recorrido que ha llevado mi vida en este aspecto.
Muchas - porque no me atrevo a decir todas - personas que se subieron conmigo al bus se bajaron hace ya mucho. De vez en cuando nos encontramos, charlamos, recordamos y hasta nos reímos, pero no es lo mismo, ni será lo mismo.
Después vinieron aquellos que se montaron, si no a mitad de camino, un poquito antes. Son a día de hoy las personas que más significado tienen en mi vida, las que vivieron en primera persona el gran cambio de mi vida, mi autoaceptación, mis grandes fracasos y muchas de mis victorias. Son personas que me han aconsejado, apoyado y ayudado siempre que lo he necesitado; personas que, en su mera y silenciosa compañía, hacen que lo tenga todo aunque ellos a veces piensen que no hacen nada xD. La mayoría de estas personas - no diré nombres propios en esta publicación, porque creo que se sobreentienden todos - aún siguen sentadas en el bus conmigo, ríendo, llorando, hablando o simplemente viajando. Otras, la minoría, se van quedando atrás. Esto es algo que me da mucha pena y me afecta sobre manera.
Acabó esa etapa y empezó otra, totalmente nueva, y con gente nueva. Separarme de los anteriores parecía algo impensable, inconcebible a simple vista, pero al final resulté sentirme muy bien a pesar de los muchos obstáculos y adversidades - de tipo social y de falta de cordura y coherencia - que tuve que pasar. Muchos se piensan que por ser bajito y bueno me voy a hundir al más mínimo e insignificante comentario, pero esos son los que no me conocen y los que, para bien o para mal, también bajaron de ese bus en el que sigo viajando. Los otros, los que tienen respeto por mis malas caras, y los que saben valorar mis mejores sonrisas (sonrisas que, por otro lado, suelen sacarme ellos) siguen conmigo, y espero que sigan conmigo hasta el final. Son pocos pero, a día de hoy, sé que son suficientes.
Otro fin a una etapa y el principio de una nueva, probablemente la que más cambios ha otorgado a mi corta vida. Al principio muy para mal, muy deprimido, muy solo, muy perdido...Ahora, estoy rodeado de algunas personas que, de un modo u otro, sé que van a ser muy importantes en mi vida. Son formas de ser distintas las que he conocido aquí, distintas a lo que había visto antes: admirables, sinceros, divertidos, responsables...no es que no haya conocido gente así antes, que desde luego que sí, pero no era lo que me esperaba. Esto fue cosa de los famosos rumores, y culpa mía por, a veces, dejarme condicionar por ellos.
No me debo olvidar, por supuesto, que en ese bus alguna vez se montó el Amor conmigo. Pocas, y a lo mejor no de la forma que yo me imaginaba, pero al fin y al cabo también compartí alguna parada con él.
El mensaje termina dando las gracias. Es cierto: de todos los que se han bajado he aprendido algo útil, y esto es lo que les agradezco a ellos. En la calle se puede aprender de dos formas: por las buenas, o a patadas. Por las buenas mola más, y a patadas es más efectivo aunque, ¡cuidado!, no vaya a ser que te vuelvas irreversiblemente frío, duro y desconfiado.
A día de hoy viajo con unos pocos a mi lado (bueno, no tan pocos), y he tenido que aprender que la vida es así. Que hay gente que, por A o por B, deja de ser compatible contigo y se tiene que ir por su propio camino. Antes me afectaba mucho, ahora me afecta menos y, en un futuro, espero poder llevarlo aún mejor.
A los que seguís conmigo desde hace mucho, y a los recién incorporados, os agradezco la compañía.
En definitiva, el Desapego Afectivo es algo natural en nuestro mundo - por desgracia - que hay que afrontar con cada gran cambio que damos en nuestras vidas. Es cosa nuestra ir aprendiendo poco a poco a llevarlo con la mayor filosofía posible. A los pocos que leeréis esto, os animo a que lo intentéis si es que tenéis el mismo problema que yo.
Besos a todos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario