Yo era un niño. ¿Qué tenía...4 años? ¿5? Todas las semanas mi hermana daba clases de piano, y todas las semanas yo me quedaba fascinado.
''Te subías a la banqueta y te ponías a golpear el teclado. ¡Qué mal lo hacías! xD'' - me decía mi madre siempre.
Un día, decidió que yo también empezaría a dar clases, y le dijo a la profesora que viniese una hora a la semana - los miércoles, creo recordar - a enseñarme.
Se llama Elizabeth, una mujer de origen francés, siempre perfectamente vestida y aseada. La más absoluta definición de elegancia, serenidad y saber estar. Una maravilla de profesora.
Me senté ante el piano, nervioso, y ella me dijo: ''Busca un Do''. No tenía ni idea de lo que me estaba hablando, así que primero me enseñó la escala. En unos meses aprendí ya unas pocas obras, sencillas, y al cabo de un año ya tocaba algo de Beethoven y Mozart. ''Aprendes muy rápido'' - decía. '' Tienes las manos pequeñas, pero se llevan bien con el teclado. Podrías llegar más lejos, ¿has pensado en apuntarte a dar clases de modo oficial y sacarte el título?''.
Ni me lo había planteado. Me gustaba que viniera cada semana y me gustaba como me enseñaba. Yo elegía las piezas que quería y aprendía bien....pero, ¿por qué no? Encontré una escuela homologada al conservatorio de Tetuán, la escuela Allegro para grado Elemental y Medio (hoy, Profesional, por los cambios en Educación Musical).
Al principio estaba amargadísimo. Cada año tenía que preparar un programa con obras que no me gustaban, y los profesores eran estrictos e incluso crueles: ''Pero, ¿tú te ves? Estás tirando el dinero, chico, aquí no tienes futuro alguno. Mira, mira cómo toca este otro chico. Así es como debes tocar. Mal. Lo haces muy mal''. Gracias a la naturaleza y al apoyo familiar, fui lo bastante terco como para no rendirme. Así, fui superando año tras año - con mejores y peores notas - lo que se me exigía.
Y así, tocó hacer el examen de Pase de Grado Elemental a Grado Medio. Nos prepararon bien. Vinieron 4 profesores del Conservatorio y nos examinaron de las correspondientes materias: Ritmo, Entonación, Dictado - a dos voces -, Teoría de la Música e Instrumento. Mi nota final fue un 7. Lo recuerdo perfectamente. Nuestra profesora de todo el Solfeo en general, una canaria de un humor muy negro, me decía todas las semanas: ''Sinceramente, dudo que apruebes, chico''. Esto es inmaduro, pero no sabéis lo bien que me sentó estamparle en la cara mi Notable 7 y mi acceso al Grado Medio (hoy, insisto, Grado Profesional).
En el Grado Medio ya cambiaba todo. Se exigía mucho más nivel y las asignaturas ya no eran tan fáciles. La Teoría de la Música era más larga y difícil, y los Dictados y los Ritmos, más complejos. Así, dos años más. En Tercero y Cuarto de Grado Medio ya no se daba solfeo, sino Armonía, una asignatura muy útil en la que aprendes, en términos generales, el por qué y el cómo de las partituras. Las normas de composición básicas por las que una partitura estaba escrita de una determinada manera, y no de otra. El mejor, o así decían nuestros profesores, era Bach.
Tras los dos años de Armonía y Música de Cámara (tocar a la vez con otro instrumento), empezaron las asignaturas propias de la Modalidad. Yo di, en esos dos años: Acompañamiento, Análisis, Historia de la Música, Estética y Acústica. No olvidemos que, a parte de estas asignaturas teóricas, había un repertorio de piano que preparar.
Recuerdo la cara de la directora cuando me examinó de 5º GM. Le toqué Asturias (Albéniz), un nocturno de Chopin y la estrella de las piezas, la Sonata Pathetique de Beethoven. Me dijo con recochineo: '' Adelante, adelante. Toca''. No recuerdo haber dado un mejor concierto en mi vida. Mis manos no eran grandes, ni son grandes ahora, pero se deslizaban y fundían con el piano. La madre de otra chica que se examinaba igual que yo, lloró de la emoción y me dio las gracias al acabar. No puedo escribir lo que sentí entonces, pero pensad que fue una sensación increíble. Por supuesto, estaba aprobado.
Este año ha sido más duro. Tras realizar mi examen de fin de carrera, tal que ayer, estuve esperando hasta que me dieron el resultado: ''Quizás te falte un poco para alcanzar el nivel de un Sexto de Grado Profesional, pero no has hecho el examen tan mal, y consideramos que, debido a tus otros quehaceres, no podrías hacer más. Por tanto, queremos darte la enhorabuena, estás aprobado''.
¿Os imagináis? El fruto de todos estos años, todo lo cosechado, estaba siendo recogido. 4 años en casa y 12 años en academia (hice 5º de GM y 6º en dos años).
Ha sido un año muy duro. He trabajado mucho, he pasado por muchos cambios, he aprendido cosas nuevas - y no solo a nivel de la Medicina - y he aprendido que quiero aprender más de lo que creía que quería aprender.
Me llamo David, tengo 21 años y tengo una carrera y media. Y quiero más.
Un beso a todos.
''Para que todos sepan: lo que siembran, cosechan; lo que cosechan, recogen''
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